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martes, 3 de febrero de 2015

LOS MIEDOS EN LA INFANCIA


Los miedos más comunes de los niños

Conoce un poco más los miedos de tu hijo
Los temores infantiles varían dependiendo de la personalidad y el carácter del niño, y de las situaciones que él vive. Pero, por lo general, los miedos son universales. Empiezan alrededor del primer año de vida, y se presentan con mayor incidencia entre los 4 y los 6 años de edad. En ese periodo, el niño empieza a tener miedo a los insectos, a los animales, a la oscuridad, a las personas desconocidas, a los fuertes ruidos, a juguetes desconocidos, a los truenos y a las tormentas, a la muerte, etc. 

Conoce un poco más de cada uno de ellos:

Miedo a las personas desconocidas

Es necesario que hables con tu hijo sobre los peligros reales que tiene hablar con personas desconocidas. Pero no debes decirle solamente eso. No aumentes sus miedos. Trata de enseñarle algunas reacciones para protegerse de los desconocidos. Por ejemplo: no aceptar caramelos, ni regalos, ni dar la mano o dar un paseo con esa persona. En el caso de que le obliguen a ello, dile que debe pedir ayuda a la policía y dirigirse siempre a quién le está cuidando en ese momento. Transmítele confianza y seguridad, pero enséñale a ser precavido ante las personas que no conoce.

Miedo a la oscuridad

Este miedo puede estar relacionado con algún cuento sobre monstruos o brujas, que le ha sido mal explicado. Puede también estar relacionado con las pesadillas, sueños o algún acontecimiento como el cambio de domicilio o determinadas situaciones imaginarias. Hay niños que se sienten más seguros si dejas alguna luz cercana encendida. No hay nada de malo en eso. Pasado un tiempo, se le pasará.

Miedo a los truenos y a las tormentas

Cuando haya tormentas, cierra rápidamente los cristales de la ventana. Deja que tu hijo pueda ver la lluvia y cuenta con él los relámpagos aparecen en el cielo. Siéntate a su lado y explícale la verdadera naturaleza de los fenómenos: el por qué de la lluvia, de los relámpagos, del ruido de los truenos, etc. Y, sobre todo, déjale claro que esos fenómenos son naturales, pasajeros y no hacen daño alguno.

Miedo a los animales

Es muy normal que un niño sienta miedo cuando se le acerca algún animal que no conoce. Las distancias deben reducirse muy lentamente, sin que el niño se sienta forzado a ello. Sería conveniente que, desde una edad temprana, ayudaras a tu hijo a familiarizarse con los animales, enseñándole fotografías, contándole cuentos de animales o visionando documentales sobre su vida y comportamiento. El proceso es lento y se debe tener mucha paciencia. Acércate a un perro, por ejemplo, y acaríciale. Luego propón a tu hijo que haga lo mismo, pero cuando le apetezca. Es importante que enseñes a tu hijo que antes de tocar a algún animal desconocido, se debe pedir permiso a su dueño. Sólo él podrá decirte si puedes acercarte o no al perro.

Miedos nocturnos

Hay niños que sólo consiguen conciliar el sueño en compañía de sus padres o en su cama. El miedo a dormir solo puede estar relacionado a otros miedos. Si tu hijo sufre de pesadillas, acércate a calmarle y reconfortarle hasta que se tranquilice. No adelantarás nada si acudes nerviosa. Háblale del tema y dale muchísimo cariño. El miedo no es motivo de preocupación, siempre que observes que no interfiere en el desarrollo normal de tu hijo. Pero si alguno de sus miedos impide al niño hacer una vida normal, es probable que necesite apoyo psicológico.


Fuente consultada:
Colaboración del Centro de Educación y desarrollo de la infancia, de la Universidad de Illinois - EEUU

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